El embajador de Estados Unidos aplaza la reunión que serviría para encontrar soluciones
Fuenlabrada, 18 de enero de 2011.
El plutonio procedente de las cuatro bombas nucleares norteamericanas que cayeron en Palomares siguen suponiendo una fuente de radiación activa. Para reclamar la limpieza de la zona a la que se comprometió el gobierno de Estados Unidos se reunirán el alcalde del pedáneo de Palomares, Juan José Pérez, y El alcalde de Cuevas del Almanzora (Almería), Jesús Caicedo, con el embajador de Estados Unidos en España Alan D. Solomont. El encuentro fijado para el 28 de enero ha tenido que posponerse para finales de este mes por problemas de agenda del embajador.
El dilema que impide la resolución del asunto no es la cantidad de dinero que el Gobierno norteamericano debería desembolsar si no la exigencia española de que se lleve el compuesto radiactivo a su país. En Estados Unidos hacen oídos sordos ante las reclamaciones pues suponen albergar un residuo que tiene una vida de contaminación de 27.000 años. Sin embargo, sí que retiraron, en 1966 cuando ocurrió el incidente, 1.700 toneladas de suelo radiactivo para los soviéticos no se pudieran acercar a él ya que los elementos que conforman las bombas atómicas eran un secreto de Estado.
Las informaciones filtradas por Wikileaks ponen de manifiesto que EE UU está rehuyendo las presiones ejercidas por España para que se limpie el desastre. Un Estados Unidos que se presenta como líder mundial, que se jacta de luchar por los derechos humanos, muestra su verdadera cara al desentenderse del desastre que sus propias acciones causaron. Un país que debería hacer revisión de sus actuaciones antes de exigir nada al resto del mundo.
Lucía Ayllón Sánchez
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